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...y lo que El Pibe se Olvidó

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Todo marcha

Matzkin presentó su balance aniversario. Una recorrida por los números, las obras y algunos detalles que quedaron afuera.

por Pipo Fisherman                                                                                                                                                                                                                                        23-09-26

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Hay tradiciones que Coronel Pringles conserva con admirable perseverancia.

Una de ellas llega puntualmente con el aniversario.

Hay festejos, anuncios, balances y, desde hace algunos años, una entrevista en la que el intendente Lisandro Matzkin repasa el estado de situación del distrito.

“Diario La Voz del Pueblo: Pringles celebra su aniversario con un municipio “en marcha” y “ordenado”".

Esta vez definió a Pringles como un municipio “en marcha” y “ordenado”. Habló de equilibrio financiero, salarios, viviendas, obra pública, desarrollo industrial y actividad económica.

Una fotografía bastante alentadora.

Y seguramente verdadera.

El problema con las fotografías no suele estar en lo que muestran.

Está en dónde termina el encuadre.

Por eso, mientras el Intendente hizo el balance, esta columna decidió hacer algo bastante menos solemne.

El inventario.

107, 18... depende cómo se cuente



En diciembre pasado el Municipio hizo un anuncio formidable: eliminaba 107 tasas, derechos y contribuciones.

La cifra viajó rápido.

Llegó a los medios, convirtió a Pringles en ejemplo de reducción tributaria y hasta fue recogida por publicaciones provinciales. La propia comunicación oficial presentó la medida bajo el título de “eliminación de tasas municipales”.

Después alguien abrió la ordenanza.

Y las 107 comenzaron a adelgazar.

El análisis realizado en el Concejo distinguió entre tasas propiamente dichas y una larga cantidad de derechos, conceptos, incisos y categorías. La cuenta opositora redujo a 18 las tasas efectivamente eliminadas.

Hay una diferencia interesante incluso en el lenguaje.

En aquel anuncio se habló de eliminar 107 tasas, derechos y contribuciones.

Ahora Matzkin habla más prudentemente de “107 ítems de tasas, derechos y contribuciones”.

Ítem y tasa no son exactamente sinónimos.

Tampoco significa esto que no se haya hecho nada. Se simplificó la ordenanza y desaparecieron conceptos que el propio Ejecutivo consideraba obsoletos.

Pero existe otro dato revelador.

Según Matzkin, la eliminación tuvo un impacto “mínimo” sobre la recaudación municipal.

Magnífica noticia para las cuentas públicas.

Tal vez algo menos espectacular para una reforma presentada como la desaparición de 107 cargas.

Al final quedaron dos números.

107 para anunciar.
18 para discutir.
Cada uno puede elegir cuál entra mejor en el balance.

Cuartos en algo



También hay buenas noticias para los empleados municipales.

Según el Intendente, los aumentos salariales lograron superar la inflación, el básico inicial de una jornada de seis horas alcanzó los $865.000 y Coronel Pringles ocupa el cuarto lugar entre 42 municipios del interior bonaerense.

El dato suena estupendo.

Tiene apenas un inconveniente.

No conocemos el relevamiento.

La entrevista no identifica quién lo realizó, cuándo, cuáles son los otros 41 municipios ni qué categorías, adicionales y regímenes horarios se utilizaron para hacer comparables los salarios.

Pringles es cuarto.

Nos faltan conocer los otros 41.

Mientras buscamos la tabla, ocurre algo bastante menos estadístico.

Los gremios municipales continúan negociando salarios con el Ejecutivo. FESIMUBO reclamó incorporaciones al básico superiores a la propuesta municipal y describió trabajadores endeudados, con dificultades para afrontar alquileres, servicios y gastos cotidianos.

No existe necesariamente una contradicción matemática.

Un salario puede haber aumentado algunos puntos por encima del IPC y continuar siendo insuficiente. Todo depende del punto de partida, del período elegido y —detalle poco menor— de cuánto cuesta vivir cuando termina la planilla Excel.

Por eso tal vez convenga distinguir dos afirmaciones que suelen presentarse como una sola:

ganarle a la inflación no significa necesariamente ganarle al costo de vivir.

Y antes de subir al podio quizá convendría publicar la tabla.

La obra elegida



Con el Polideportivo ocurre algo diferente.

Acá hay que concederle al Intendente un dato central: aquella estructura llevaba décadas inconclusa y su administración tomó la decisión política de terminarla.

Eso es cierto.

También es cierto que, cuando Matzkin anunció la reactivación en 2021, calculó aproximadamente dos años y medio para completar el proyecto.

Ya pasaron cinco.

Por el camino aparecieron etapas, ampliaciones, nuevas contrataciones y recursos de distinta procedencia.

Municipales.

Provinciales.

Fondo Educativo.

Y ahora Nación.

El Fondo Educativo merece un apartado, porque durante años circuló la versión de que parte de esos recursos estaban siendo destinados al Polideportivo.

Ya no hace falta hablar de versiones.

Lo dicen los decretos.

En 2024, por ejemplo, el propio Concejo señalaba que Coronel Pringles disponía de $681,9 millones de Fondo Educativo y que el 40% tenía afectación para infraestructura escolar. Parte de esos recursos fueron utilizados en distintas etapas y componentes del Polideportivo, dentro del esquema que el Ejecutivo justificó por su futura utilización educativa.

Puede ser legal.

Puede ser razonable.

Puede incluso terminar siendo una magnífica inversión para Coronel Pringles.

La discusión es otra.

Entre todos los destinos posibles, durante varios presupuestos esta administración eligió éste.

Y siguió eligiéndolo.

Sólo el piso y equipamiento deportivo licitado este año tuvo un presupuesto oficial de $207,7 millones y terminó adjudicado por $181,7 millones . Después vinieron otras terminaciones y ahora se agregaron $159,5 millones provenientes de Nación

Hubo una estructura abandonada durante décadas.

Hubo una administración que decidió recuperarla.

Y hubo una decisión persistente de poner recursos allí hasta terminarla.

El Polideportivo no será solamente la obra que esta administración termine.

Es la obra que esta administración eligió terminar.

Y la diferencia parece pequeña hasta que uno abre las cuentas.

Las casas y los sueldos



Las 76 viviendas son probablemente uno de los puntos más concretos del balance.

Existen.

Están prácticamente terminadas.

Y 76 familias se encuentran mucho más cerca de acceder a una casa.

Conviene completar solamente algunos datos.

No se trata de un único proyecto sino de dos: 40 viviendas del barrio ARA General Belgrano y otras 36 destinadas a empleados municipales vinculados a FESIMUBO. Provincia confirmó en agosto que ambos complejos estaban próximos a terminarse.

El financiamiento principal corresponde al Instituto de la Vivienda bonaerense. El Municipio aportó tierras, gestión, administración e infraestructura y atravesó períodos de demora que el propio Matzkin atribuyó a atrasos en los pagos provinciales.

Provincia demoró.

Provincia también financió.

Las dos cosas caben en la misma historia.

Las 36 casas destinadas a municipales agregan, además, un detalle político-sindical interesante.

Durante años FESIMUBO y el Ejecutivo construyeron una relación institucional capaz de avanzar hasta concretar un barrio para trabajadores municipales.

No es poca cosa.

Es el mismo sindicato que se sienta periódicamente frente al mismo Ejecutivo y reclama recomposiciones salariales que considera insuficientes.

Una cosa no demuestra la otra.

No prueba connivencia ni convierte viviendas en moneda de cambio.

Sí describe una relación bastante más compleja que la sencilla fotografía del gremio de un lado de la mesa y el patrón del otro.

Para los salarios todavía encuentran diferencias.

Para las viviendas consiguieron hasta el terreno.

El 20 de agosto se realizó el sorteo. Técnicamente todavía se trataba de una preselección: los beneficiarios deben cumplir los requisitos antes de la adjudicación definitiva.

Después de convenios, licitaciones, certificados y demoras, sólo falta lo verdaderamente importante.

Que las familias reciban las llaves.

El gas del éxito



También celebra Matzkin el crecimiento del Sector Industrial Planificado.

Quedan apenas dos lotes disponibles y una empresa agroalimentaria, destaca, superó los cien empleados.

Excelente noticia.

Especialmente para quienes pusieron capital, compraron maquinaria, produjeron, consiguieron mercados y contrataron trabajadores.

Naturalmente, el Municipio hizo su parte: tierras, beneficios, acompañamiento e infraestructura.

Por eso conviene mirar aquello que correspondía hacer al Estado.

El gas, por ejemplo.

Matzkin reconocía ya en 2021 que el Sector Industrial no tenía gas natural y anunciaba gestiones para conseguirlo.

Cinco años después, las empresas crecieron.

El parque prácticamente se llenó.

El gas no llegó.

Tan pendiente continúa que el nuevo Sector Industrial fue proyectado buscando, entre otras ventajas, una localización próxima a la red.

Hasta hubo una empresa privada que impulsó trabajos para extenderla y solicitó colaboración de maquinaria municipal.

El crecimiento empresarial merece celebrarse.

Pero si los cien empleados contratados por una empresa privada forman parte del balance municipal, quizá la infraestructura pública que todavía falta también debería ocupar algún renglón.

Ahora habrá un SIP II.

Esta vez, al menos, el gas queda más cerca.

La experiencia también es gestión.

Adaptarse



Y llegamos al comercio.

Para Matzkin, el agro atraviesa un panorama favorable, alimentación se mantiene relativamente estable y la indumentaria está especialmente afectada por las compras online.

Su conclusión incluye un consejo bastante moderno.

Hay que adaptarse.

Puede ser.

Lo extraño es que apenas unos meses antes los comerciantes habían presentado un diagnóstico bastante más complejo.

La Asociación del Comercio y la Industria convocó en junio una reunión bajo una descripción poco compatible con cualquier exceso de optimismo:

“El comercio local está en crisis”.

Hablaron de caída de ventas, tarifas, presión tributaria y dificultades para mantener los negocios abiertos.

Y esa información difícilmente pudo perderse por el camino.

El 27 de agosto representantes de la Cámara se reunieron con Matzkin y le entregaron los problemas relevados junto con propuestas para enfrentarlos.

Menos de un mes después llegó la entrevista aniversario.

Las tarifas desaparecieron.

La presión impositiva desapareció.

La caída general de las ventas perdió protagonismo.

Quedaron las compras online.

Y la necesidad de adaptarse.

Seguramente Internet explique parte de los problemas de determinados rubros.

Pero resulta llamativo que, después de recibir un diagnóstico bastante más amplio, la explicación pública termine trasladando el centro del problema hacia quien está detrás del mostrador.

En junio había una crisis.

En agosto hubo una mesa de trabajo.

En septiembre quedó Internet.

Algunas crisis no se solucionan. Se editan.


Y después, a festejar



Tal vez aquí sea donde todas estas historias terminan encontrándose.

El sábado 26, la Plaza Juan Pascual Pringles y la explanada municipal recibirán la Gran Fiesta del 144º aniversario.

Habrá desfile, emprendedores, artesanos, patio de comidas, artistas locales, Kaiser Carabela y, como cierre, Los Palmeras. La entrada será gratuita.

Gratuita para entrar, claro.

La fiesta se paga.

Y esta vez ya conocemos una parte de la factura.

Los Palmeras fueron contratados directamente por $49.610.000 , incluyendo cachet, traslados y seguros. Kaiser Carabela suma otros $4.050.000..

Sólo esos dos contratos representan $53.660.000 del Tesoro Municipal

Después están SADAIC, sonido, iluminación, otros artistas, fotografías, filmación, alojamiento, catering, impresiones, logística y esa maravillosa categoría administrativa que el decreto denomina “cualquier otro gasto inherente a las actividades programadas”.

El costo final completo, por ahora, no aparece reunido en una cifra pública.

Y quizás sea precisamente ésta la mejor imagen para cerrar el inventario.

No porque una ciudad no deba festejar su cumpleaños.

Debe hacerlo.

Ni porque contratar un espectáculo popular constituya por sí mismo un despilfarro.

Eso depende de prioridades, recursos y decisiones que cada vecino podrá evaluar.

Lo interesante es la convivencia.

A pocas cuadras habrá trabajadores municipales discutiendo cuánto necesitan para recuperar sus salarios.

Comerciantes que hace tres meses hablaban de crisis.

Un Sector Industrial que todavía espera el gas.

Una obra emblemática que siguió necesitando recursos hasta su etapa final.

Y un Municipio que, al mismo tiempo, considera razonable destinar más de 53 millones solamente a dos números artísticos de una celebración cuyo costo completo todavía no conocemos.

No hay contradicción contable.

Hay una decisión sobre prioridades.

Y esas decisiones también forman parte de cualquier balance.

El sábado seguramente habrá mucha gente.

Se bailará.

Se cantará.

Los Palmeras harán lo que saben hacer.

Y por unas horas quizá hasta consigamos aquello que ninguna estadística municipal logró todavía:

que todos estemos primeros en el mismo ranking.

Después llegará el lunes.

El inventario


Y ahí termina esta recorrida.

No encontramos una ciudad paralizada.

Tampoco encontramos una colección de mentiras.

Sería demasiado sencillo.

Las viviendas existen.

El Polideportivo avanza.

El Sector Industrial creció.

Se eliminaron conceptos tributarios.

Los salarios aumentaron.

Empresas locales incorporaron trabajadores.

Y el sábado Pringles tendrá su fiesta.

Todo eso forma parte de la realidad.

Pero también existe otra parte.

Una cifra de 107 que cambia bastante cuando se mira qué contiene.

Un cuarto puesto cuya tabla completa todavía no conocemos.

Cuarenta años de abandono que no deberían borrar cinco años de ejecución propia.

Una obra sostenida mediante recursos de diferentes procedencias y prioridades presupuestarias.

Viviendas donde Provincia, Municipio y sindicato tuvieron papeles que una frase puede simplificar demasiado.

Empresas privadas cuyo crecimiento termina incorporado al balance político mientras todavía esperan infraestructura.

Una crisis comercial que pierde causas por el camino.

Y una fiesta cuyo escenario conoceremos bastante mejor que su factura final.

Nada de eso requiere modificar los hechos.

Alcanza con elegir qué parte de ellos se coloca bajo la luz.

Tal vez por eso un balance institucional no debería servir para decidir si Coronel Pringles está maravillosamente bien o irremediablemente mal.

Las ciudades reales no funcionan así.

Tienen obras que celebrar y cuentas que revisar. Aciertos que reconocer y prioridades que discutir. Funcionarios que gobiernan, opositores que controlan, periodistas que preguntan y vecinos que tienen derecho a formarse su propia opinión.

Esta página, esta columna, son pringlenses.

Y quieren ver crecer a su pueblo.

Quieren mejores salarios, más viviendas, comercios con gente adentro, empresas produciendo, escuelas cuidadas, obras terminadas, calles mejores y un Municipio capaz de resolver lo que todavía falta.

Por eso seguiremos haciendo este inventario aun después de que se desarme el escenario de la Plaza.

Buscando datos reales..

Contrastando anuncios con resultados.

Reconociendo lo que funciona y señalando aquello que merece una explicación.

Acercando elementos para pensar, reflexionar, disentir, polemizar y debatir, porque ninguna comunidad mejora escuchando solamente aquello que confirma lo que ya pensaba.

Y porque defender el derecho a la información no consiste en decirle al vecino qué debe pensar.

Consiste en procurar que tenga elementos suficientes para decidirlo por sí mismo.

El sábado será tiempo de festejar.

Después habrá tiempo para seguir preguntando.

Ojalá, cuando llegue el próximo aniversario, tengamos muchas más cosas para celebrar y bastante menos para inventariar.


Feliz cumpleaños, Coronel.